Editorial del miércoles 13 de Febrero de 2002

Las ocurrencias de algunos políticos de segunda fila comienzan a ser sospechosas. Si hace unos días tuvo que hacer de bombero el ministro de Trabajo, para la polémica -aquella tan preciosa- del señor Trocóniz y las pensiones de las mujeres, hoy es el de Defensa, Federico Trillo, quien tiene que salir a apagar el fuego. Ayer el portavoz del PP de la Comisión de Defensa del Senado, Agustín Díaz de Mera, dijo que no se tiene que tener ningún complejo para utilizar las Fuerzas Armadas en la represión del terrorismo.

El ministro considera "bien intencionadas" las declaraciones, pero también equivocadas y dice que no coinciden con la postura del gobierno... más o menos lo mismo que dijo hace unos cuantos días con el caso del Sr. Trocóniz.

Lo peor del caso es que las salidas de tono de la segunda fila popular, siempre van por caminos peligrosos ¿Cuantos hay que piensan como ellos? ¿Qué hay detrás de la fachada? ¿Qué ocurrencias estremecedoras deben tener en la intimidad?

Bona tarda. Comença La Columna.


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