Editorial del jueves 7 de Febrero de 2002

¿Hasta cuándo deben mantener los padres a los hijos?

Nos hacemos esta pregunta, después de leer la sentencia de una juez de Lleida que, esta mañana, ha condenado a un padre a continuar pagando una pensión de 40.000 pesetas mensuales a un hijo de 26 años.

La justicia acepta la versión del joven, según la cual lleva siete años estudiando una carrera de tres, debido a la crisis personal que sufrió por la separación de sus padres.

Ignoramos las circunstancias económicas y sentimentales de esta familia de Lleida, pero, en todo caso, no es la primera vez que los tribunales se pronuncian a favor de los hijos grandullones que no han tenido ningún pudor en llevar a los padres a los tribunales para mantener la condición de eternos adolescentes... ¡Con 30 años!

El padre de este chico de 26, dice sentirse completamente indefenso manteniendo vitaliciamente a su hijo. Aparentemente tiene razón.

Pero el mundo está muy cambiado. Es fácil escuchar las peripecias de diversas generaciones que tuvieron que estudiar y trabajar de valiente en circunstancias difíciles y lo consiguieron.

Lo explican con lógico orgullo... pero son los mismos que ahora compran móviles a sus hijos de 10 años, motos a los de 16, coches a los de 18 y pagas semanales para caprichos, que ya querrían muchas familias de zonas desfavorecidas para tirar hacia delante.

Las cosas van como van pero no parece que sea por casualidad.

Bona tarda. Comença La Columna.


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