Editorial del miércoles 6 de Febrero de 2002

La Enciclopedia Catalana traduce aquel principio pedagógico clásico de "la sangre" como método de aprendizaje, como "la letra, por el culo entra". Pues bien, a los periodistas del diario suizo "Le temps" les quieren tocar el culo. La dirección de este rotativo, cansados de tantas faltas de ortografía de sus periodistas, ha decidido multar con 3,40 euros cada disparate ortográfico que cometan sus redactores. Dudan que los colegas helvéticos sean peores que, por ejemplo, los que trabajamos aquí: la diferencia es que ellos son suizos y allí, ni que la medida sea criticada, es posible que alguien la piense y la haga rodar.

El escritor Manuel Rivas nos decía no hace mucho en una entrevista que hay personas que cometen faltas de ortografía incluso cuando hablan. Son seguramente aquella especie de personas en las cuales pensaba Pino Aprile cuando escribió el best-seller de moda, "Elogio del imbécil". Puede que sea bueno establecer un sistema de multas para los que tienen voz y micrófono y la utilizan para faltarnos el respeto, o la inteligencia... tipo Trocóniz, como si dijéramos.

Ahora dicen que aquello de las mujeres, que cobren una jubilación más baja porque viven más, es broma. Pues que le hagan pagar la gracia... Y que aprenda ortografía.

Bona tarda. Comença La Columna.


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