Editorial del martes 29 de Enero de 2002

Hay cosas que no tienen remedio. Por ejemplo, que un determinado tipo de hombres cuelguen en el trabajo, en lugar visible, el calendario de una mujer desnuda.

El almanaque más famoso del mundo, el de Pirelli, objeto de culto de culto según los coleccionistas, busca estos días una belleza italiana para hacerla protagonista del año.

Orgullo de los camioneros de todo el mundo, el calendario Pirelli ha consagrado a modelos como Cindy Crawford, Naomi Campbell o Eva Herzigova. Este año, sin embargo, buscan una belleza anónima e italiana, que deberá compartir millones de kilómetros colgada en las cabinas de miles de tráilers del planeta.

Giorgio Armani, que no debe haber pisado un camión en su vida, fue el responsable de medio vestir la última mujer Pirelli. Es decir, que ahora, representa que es glamoroso y elegante llevar la tía buena encima del nombre del mes que toca.

No sé por qué nos extraña: como dijo aquí un día el andrólogo Josep Maria Pomerol, el hombre es un inseminador cazador que no puede olvidar las esencias genéticas. Desde aquel día, las mujeres que trabajamos en La Columna somos más comprensivas. Nosotras, cuando vemos una mujer desnuda en una pared, en vez de pensar que aquel señor que la ha puesto es un machista grosero, nos compadecemos de su genética...

Bona tarda. Comença La Columna.


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