Editorial del lunes 28 de Enero de 2002

Las Juventudes Nacionalistas de Convergència Democràtica sorprendieron ayer a la propia empresa al conseguir que el Consejo Nacional de su partido aprobara, más que por mayoría, por aclamación, la polémica campaña de preservativos de la Conselleria de Sanidad. La propuesta de los jóvenes convergentes de dar apoyo total al conseller Rius, sorprendió a los propios dirigentes del partido, que no olvidan que una parte de su electorado no es nada favorable ni a las máquinas expendedoras, ni a abrir ningún debate social sobre el SIDA o los embarazos no deseados. El nuevo equipo dirigente que envuelve a Artur Mas, escuchando a las bases de los partidos, marca distancias respecto al socio parlamentario, el PP, e, incluso, respecto a los demócratacristianos de Unió, obligados a secundar la moral cristiana oficial.

Por cierto, que hoy el Santo Padre ha pedido a los abogados católicos que hagan servir la objeción de conciencia ante los procesos de divorcio. “El divorcio es siempre un mal, y los abogados cristianos han de evitar implicarse y colaborar”.

Lo más curioso es que estas afirmaciones las haya hecho ante un grupo de jueces y abogados del Tribunal Eclesiástico de la Santa Rota, aquel que concede las anulaciones eclesiásticas.

Claro que, no es lo mismo estar anulado que divorciado. Ni a efectos morales, ni, sobretodo, a efectos económicos.

Bona tarda. Comença La Columna.


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