Editorial del miércoles 9 de Enero de 2002

Muchos espectadores de La Columna esperan y nos piden que cada día saquemos el "fuet" (látigo, en catalán también se le llama así al salchichón pequeño) al comienzo. Siempre hay cosas de la actualidad susceptibles de mirada crítica, pero hoy no lo haremos. En lugar de látigo, sacaremos una "llonganissa" -salchichón- de Vic, ¡claro!

Desde hoy la "llonganissa" (longaniza) de Vic tiene el IGP, es decir la Indicación Geográfica Protegida que otorga Bruselas ¿Qué quiere decir esto? Que hay reconocimiento comunitario a los ingredientes y la manera de elaborar este preciado embutido, con el que soñamos, por ejemplo, cuando se pasan 15 días en Londres.

En una comarca conmocionada por la peste porcina, no hace falta que digamos con que lógica alegría se ha recibido esta noticia.

Felicitamos, pues a la gente de la Plana de Vic por todos los magníficos bocadillos que nos hemos comido, comemos y nos comeremos con la mejor "llonganissa" que se hacen y deshacen (referente al estribillo del poema de Joan Maragall que define a la sardana como el mejor baile que se hace y deshace)

Aprovechando la presidencia europea de España, sería fantástico que en La Moncloa, además de morcilla de Burgos o vino de la Ribera del Duero, homenajeemos también a los ilustres invitados con productos catalanes. ¡Quien dice una llonganissa, también dice una botifarra (salchicha)!

Bona tarda. Comença La Columna.


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