Editorial del lunes 17 de Diciembre de 2001

Muy bonita la nieve... Por fin la climatología nos ha pintado un paisaje de Navidad parecido al de las películas, igual que el de las postales que enviamos estos días para reiterar los deseos de paz y felicidad a familiares y amigos.

Todo muy bonito, si no fuera porque el país más moderno de las españas, digámoslo claro, no está preparado para excepciones.

Ayer por la noche, la Dirección General de Energías y Seguridad Civil del gobierno, dio por acabado el estado de emergencia en Cataluña. Ya no hay riesgo de fuertes nevadas, a pesar de que se prevén aún temperaturas muy bajas.

Hay mucho temporal, hoy, sobre todo político, porque la oposición considera que el gobierno se quedó tan helado como el tiempo y no supo actuar y mover los hilos con la rapidez y la eficacia que requería la situación.

Hoy, el conseller de Interior, Xavier Pomes, decía que le critican por no haber cortado a tiempo las carreteras y las vías de comunicación, pero que también le habrían criticado si hubiera paralizado el país. Sea como sea, la acción del gobierno pasa por tomar las medidas que se han de tomar, gusten más o menos o sean comprendidas o no por la población.

Miles de personas atrapadas, durmiendo en el coche o en polideportivos, escuelas u hoteles; centenares de pueblos, barrios y localidades a oscuras, y sin calefacción... es un balance que dice poco a favor de todos. No sólo de las infraestructuras, las eléctricas o los gobernantes. También de todos nosotros... porque... ¿Cómo es posible que miles de personas, sabiendo lo que se veía venir, cogieran el coche como cualquier otro fin de semana? Muchas irresponsabilidades juntas, harán que cuando busquemos culpables..., alguien nos diga, como el de la canción, que "la culpa fue del cha-cha-cha". Y, tal día hará un año.

Bona tarda. Comença La Columna.


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