Editorial del miércoles 12 de Diciembre de 2001

La tesis de cierta antropología moderna, cultivada por mujeres tan interesantes como Hellen Fischer, sostiene que el mundo irá cayendo como una fruta madura en manos de las mujeres. La tecnología y el mundo de la comunicación, siempre más próximo y fácil para la mujer, acabará feminizando el mundo, si más no, nuestro trozo de mundo.

Quizás sea una previsión demasiado optimista... pero de tanto en tanto aparecen signos que van en esta dirección. Según una encuesta hecha en Italia, allá donde viven los últimos ejemplares más formidables de latin lover, el 60% de los hombres considera la seducción como la cosa que les hace más felices. Más que el trabajo, que el sexo, más que cualquier otra circunstancia, los italianos otorgan a su capacidad de conquistar y seducir el éxito de su existencia como individuos.

Hoy, que en Hospitales se hace un simposio sobre disfunciones eréctiles masculinas, nosotros apostamos por esta nueva visión masculina que confiesan los italianos. Seducir es convencer, acercarse, hechizar, borrar distancias. Las mujeres hace tiempo que sabemos que no hay nada más divertido, ni más excitante.

Bona tarda. Comença La Columna.


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