Editorial del martes 4 de Diciembre de 2001

Esta mañana circulaba por Madrid un chiste que debe haber crispado al conseller de Justicia: ¿Qué pedirá Bin Laden al ser detenido? Pues que lo lleven a una prisión catalana, si puede ser la más moderna, segura y tecnológica, la de Can Brians. No le debe haber hecho mucha gracia al señor Josep Delfí Guàrdia, conseller de Justicia, a quien se le han escapado 7 delincuentes peligrosos, a parte de los 184 que no han regresado a la prisión después de un permiso penitenciario.

La última escapada, propia de tebeo o de cómic malo, se produjo después de que 4 internos serraran los barrotes de unas ventanas, se agarraran a unas sábanas, se enfilasen a una portería de fútbol sala, saltaran el muro, y recorrieran 1Km. hasta la salida del centro. Todo sin que nadie los viera.

El Sr. Delfí, que en estos momentos debe añorar la época en que la opinión pública conocía pocas cosas suyas, por no decir ninguna, manifestó ayer su desolación y puso su cargo a disposición del presidente. El sindicato de Prisiones ha pedido hace un rato que se acepte la dimisión y que el mismo conseller deje de hacer "declaraciones surrealistas que demuestran su incompetencia".

No tenemos argumentos para rebatir a los funcionarios de prisiones, ni para explicarles por qué, de momento, no se ha aceptado su dimisión. No tenemos palabras...

Bona tarda. Comença La Columna.


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