Editorial del lunes 3 de Diciembre de 2001

Nos va muy bien que los turistas se emborrachen... La conclusión les puede parecer peregrina, pero no se puede llegar a otra conclusión después de leer el informe de la Federación Española de Bebidas Espirituosas.

La media de dinero que gasta un turista en España en vino, cerveza, whisky, sangría y otras bebidas alcohólicas es el 13% de todo lo que gasta cuando aterriza aquí. Y esto es mucho, tanto, que supone, para el sector turístico, un 7% del total que gana. Si queremos la referencia en dinero, aún les sorprenderá más: casi 500.000 millones de pesetas es el que dejan los extranjeros de copita en copita, o de "litrona" en "litrona"...

Sería fantástico que una parte de esta cifra, o la misma cantidad, se la gastasen en museos, tiendas, teatros o restaurantes... pero como las cosas son como son y no como nos gustaría que fuesen, deberíamos de convenir que las aficiones etílicas de los turistas nos llenan el monedero.

O se hace una política turística más selectiva, es decir, menos visitantes pero más solventes en todos los sentidos, o nos conformamos en ser el destino preferido del llamado "turismo alcohólico".

Pensamos que estas personas, con lo que les cuesta una copita en su país, aquí se llevan toda la botella. Otra solución sería subir los impuestos. En lugar de encarecernos la gasolina, que graven el alcohol.

Puestos a recaudar podríamos decir que es para la sanidad, y nosotros, como siempre, haríamos ver que nos lo creemos.

Bona tarda. Comença La Columna.


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