Editorial del miércoles 24 de Abril de 2002

La rama de la biología que estudia el comportamiento de los animales en su hábitat natural se llama ETOLOGIA.

Pues bien, algún etólogo tendría que estudiar el comportamiento de los diputados que, ayer en el Pleno del Congreso, rechazaron cuatro proposiciones de ley (del PSOE, CiU, Esquerra Unida y del Grupo Mixto) que querían tipificar como delito el maltrato a los animales.

Todo el mundo recuerda, por ejemplo, el caso de Tarragona: 15 perros fueron mutilados (les cortaron las patas) y murieron desangrados. No se ha encontrado nunca a los responsables de aquella salvajada -si es que los buscaron- pero si los hubieran cogido, la tortura y muerte de 15 animales indefensos les saldría más barato que cualquier infracción de tráfico.

España es el único estado de la UE que no tiene una Ley General de Protección de los Animales. En países como Italia, Holanda, Alemania o la Gran Bretaña, maltratar o hacer sufrir a un animal está tipificado como delito y hasta hay penas de prisión para los autores de estos actos repugnantes, con los cuales aquí hay tanta indulgencia.

El PP consideró en el Pleno de ayer que el caso de Tarragona es un hecho aislado y que no se puede tocar, en caliente, el Código Penal. Lo que no es tan aislado, por ejemplo, es el espectáculo macabro de centenares de perros que, cada final de temporada de caza, aparecen colgados por los montes y campos de la Meseta. Allá, donde los señores con pasta hacen sus magníficas cacerías colectivas...

¿A quién deben votar estos señores?

Bona tarda. Comença La Columna.


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