Editorial del martes 9 de Abril de 2002

El alcalde de un pueblo de Dinamarca ha decidido permitir a su personal hacer una siesta de 20 minutos después de comer. 

Es la primera vez que la saludable costumbre de la siesta después de comer se autoriza en un lugar de trabajo danés. Hoy han estrenado este nuevo reglamento, de manera que los trabajadores de esta alcaldía han aparecido con su manta y su despertador para conseguir unas óptimas condiciones de descanso. Eso sí, no puede durar más de 20 minutos, cosa que tratándose de personas nórdicas y disciplinadas, no dudamos que cumplirán escrupulosamente.

Un detalle que no hemos de olvidar es que esta siesta cuenta como tiempo de trabajo.

Todo esto, una vez más, nos hace tener ganas de rectificar aquel calificativo de “bárbaros del norte”. Son más bien los “listos del norte”; mantienen sus esencias pero saben importar lo mejor del sur.

Cuando estos señores con siesta hecha incluso, haga tres horas que trabajan y estén a punto de recoger, aquí muchos ejecutivos y personas de los cuadros dirigentes de las empresas o de la administración, aún no habrán llegado al puro, ni a la sobremesa, ni al momento de pagar, obviamente, con la VISA de la empresa. Ya sabemos que aquí se trabaja mucho comiendo.

Bona tarda. Comença La Columna.


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