Editorial del lunes 8 de Abril de 2002

España no es Escocia y, por tanto, a largo plazo podemos pagar caras ciertas modas; no nos referimos a las insinuantes faldillas masculinas escocesas, sino a los campos de golf.

De la misma manera hay curiosidad por saber quién hay detrás de la construcción masiva de greens de golf en un país donde llueve poco y hay restricciones de agua en muchos lugares.

Según un informe de Greenpeace hecho público esta mañana, el trasvase del Ebro servirá, entre otras cosas, para regar 66 nuevos campos de golf de la zona de Levante (Murcia, Alicante, Valencia y Castellón).

Obviamente, donde hay golfistas hay complejos hoteleros y residenciales. Pensemos que el incremento del turismo extranjero golfista en España ha sido espectacular en la última década. Claro, son turistas del norte que quieren tanto el golf como el sol, una combinación imposible en sus países y que aquí, milagrosamente, podemos tener.

En Andalucía, donde miles de personas cada verano tienen los grifos secos, es donde más se practica el golf. Después viene Madrid y después nosotros, Cataluña...

Se ha de decir que cada metro cuadrado de aquella hierba verde y tan bonita, se bebe 1500 litros de agua cada año... Esperemos que la sed inmensa de tantos campos de golf no sea saciada con el agua de la que bebemos nosotros. Eso es lo que asegura el ministro de Medio Ambiente. Si no queremos pan para hoy y hambre para mañana, sería bueno que fuera verdad.

Bona tarda. Comença La Columna.


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