Editorial del martes 2 de Abril de 2002

Aprovechando que acaba de terminar la Semana Santa, una de cardenales.

Monseñor Ratzinger, considerado la mano derecha del Santo Padre, nunca mejor dicho eso de mano derecha, el hombre encargado de vigilar la ortodoxia de la fe católica, hoy ha dicho que sería posible y deseable, incluso, que el próximo Papa fuera africano.

El cardenal alemán, que vive y trabaja en el Vaticano, y que es uno de los hombres más poderosos del “establishment” eclesiástico, cree que un Santo Padre de África sería todo un símbolo para el mundo cristiano. Que sea africano no quiere decir, sin embargo, que sea negro, cosa que monseñor Ratzinger no especifica.

En efecto, sería todo un detalle, considerando que la especie humana nació en África, y que científicamente se ha demostrado que provenimos de la famosa Eva-africana. Sabemos que este nombre, Eva, trae recuerdos terribles a la plaza de San Pedro... pero quizá, con el tiempo, de la misma manera que se pueda encontrar normal que un Santo Padre sea africano, se pueda considerar el papel de la mujer, que, como decía John Lennon, “es el negro de la historia”.

Esta reflexión debe ser todo un exceso para el discutido cardenal Ratzinger.

Quizá en el siglo XXII, los que vigilen la ortodoxia de la fe... serán más abiertos y tolerantes, con la ayuda de Dios.

Bona tarda. Comença La Columna.


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