El Estado no puede desentenderse de la suerte de los más vulnerables

Editorial del 17 de octubre de 2011

Entre tanto ruido y tanta unidad de tiempo, espacio y papel dedicados en los mass media a eso que llaman “conferencia de paz” en Euskadi, que suena por cierto y sobre todo a coartada para que a ETA no le resulte humillante del todo salir mañana o pasado a decir que lo dejan, entre esa ingente cantidad de declaraciones cruzadas de todos, se nos coló una pequeña noticia que no va a merecer la menor atención. Como mucho, eso, una atención muy menor:

El 25% de los niños españoles menores de 16 años sufre malnutrición porque muchas familias no pueden comprar carne, pescado o fruta frescos para alimentar a los más pequeños. Según FEDAIA, una asociación que aglutina a casi 80 entidades que atienden a niños y jóvenes españoles, las familias castigadas por el paro y con graves problemas económicos no pueden ofrecer una dieta correcta a sus hijos. Por eso, añaden, es muy importante que los recortes no alcancen a las becas de comedor. Comer en la escuela es para muchos, la única garantía de alimentar adecuadamente a sus hijos, al menos en uno de los ágapes diarios. Incluso Cáritas diocesana ha pedido que se refuercen esas becas para paliar las estrecheces alimentarias que se pasan en muchos hogares.


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