Falta una ley de huelga

Editorial del 21 de septiembre de 2010

El asunto del día es cómo de mínimos han de ser los servicios para que la huelga sea un éxito, o cómo de máximos para que pinche la protesta sindical.

En éstas llega hoy el encuentro entre Fomento y los sindicatos para acordar qué y cómo deben ser los servicios esenciales el 29 de septiembre.

En el tira y afloja, nadie parece creer en la libertad de cada individuo. Unos intentan que los que quieren trabajar, tengan el máximo de problemas para ejercer su libertad; y los otros procuran que los que quieran hacer huelga, tengan que asumir las consecuencias de su falta sin escudarse en la imposibilidad de llegar al trabajo.

O sea, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de servicios mínimos? ¿alguien cree en el sagrado derecho de huelga, tan solemne como el derecho a ir a trabajar?. Mucha fe constitucional, pero todos procuran que “los otros” se fastidien. A lo mejor haría falta una ley de huelga. Pero, ¿quién se atreve a promoverla?.


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