La protesta es legítima, el insulto no

Editorial del 18 de febrero de 2010

"Algunos no pueden vivir sin mi". La frase ha sido pronunciada por el expresidente Jose María Aznar esta mañana en Oviedo, cuando algunos manifestantes han interrumpido hasta en 5 ocasiones la conferencia que pronunciaba en la Facultad de Económicas. El acto académico ha empezado con retraso porque pese a que el salón de actos estaba abarrotado de miembros de Nuevas generaciones del PP, un grupo de manifestantes le recibieron con abucheos y palabras gruesas. La discrepancia y la protesta son legítimas, el insulto no.

Durante la conferencia de Aznar, en la que ha dejado dicho que “Zapatero se ha fundido el país”, el expresidente ha confesado que no es partidario de pactos porque, leo, “el ejecutivo no está legitimado para decir ahora cómo recoger los escombros”.” Un pirómano -ha sentenciado Aznar- no puede ser el jefe de los bomberos.” En medio de esa dureza verbal, se han producido las interrupciones y, finalmente, la frase con que ha zanjado el asunto: “hay algunos que no pueden vivir sin mi”. Él se refería, sin duda, a los adversarios. Cabría preguntarse si entre los suyos ocurre los mismo. O al revés, tal vez las apariciones de Aznar perjudican seriamente a su sucesor.


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