Arantxa Sánchez-Vicario por Julia Otero

La niña está a punto de cumplirnos los 28, quizá por ello pronuncia a menudo la palabra madurez y habla de las nuevas adolescentes que se imponen en el circuito, como "esas jóvenes que están tan fuertes". La han retirado varias veces, pero lo cierto es que superó su lesión de muñeca y tiene por delante un año completito; estará en los mejores torneos y contraerá matrimonio. "Esa es una motivación extra para estar en forma", dice. Arantxa sigue siendo el terror del entrevistador.

Se dice de los tenistas que son gente de palabra: una sola palabra para zanjar cualquier pregunta.

Los deportistas somos muy jóvenes, y cuando vamos madurando ya nos extendemos más en las respuestas.

Le han enseñado a no llorar por las derrotas. ¿Y a reírse del éxito?

Cuanto más puedas reírte, mejor. Nunca se sabe lo que pasará mañana.

¿Cómo se ha librado de la necedad con que a veces se ceba el éxito en algunos cerebros?

Yo sigo siendo la misma chica que antes de ser famosa. He crecido en una familia en la que todos han tenido mucho éxito, no dejaba de ser una más. Siempre he tenido los pies en el suelo.

Es muy joven y ya hace años que consiguió su sueño. ¿Qué va a hacer el resto de su vida?

Ahora es el momento de la diversión. Ya no tengo que demostrar nada a nadie, tengo más experiencia y mi vida fuera de las pistas me va muy bien. Se acabaron los sufrimientos.

¿Por qué está mal visto que un niño trabaje?

Desde luego, un niño que trabaje de tenista lleva una vida muy dura, con mucha disciplina, deja muchas cosas por el camino. Yo dejé mi niñez, y eso ya no se puede recuperar.

Hace 15 años que la entrevisto y hasta hoy sus padres no han estado ausentes, ¿se ha emancipado?

Al ser la pequeña, mis padres siempre me han protegido y lo han hecho muy bien. Ahora Arantxa es una chica mayor, más madura e independiente, y hace tiempo que voy sola a todos sitios o con mi novio.

¿Cuándo va a hacerse mayor para perder la cabeza?

Alguna vez la pierdo. Antes no podía, pero ahora alguna que otra juerga me la permito. Lo que pasa es que la gente no me ve. [Risas].

¿A usted qué le da gusto en esta vida?

El tenis ha sido siempre mi pasión sigo jugando porque me sigue dando placer.

¿Ve cómo tiene que perder la cabeza? Está todo el día a vueltas con la pelota...

Es que soy una mujer muy competitiva.

¿Y fuera de la cancha, cómo desahoga ese espíritu guerrero?

[Risas]. Yo quiero ganar hasta cuando juego a las cartas.

¿Da morbo ganar al que tiene mal perder?

Novotna o Hingis tienen mal perder, y no les viene mal caer de vez en cuando; es una cura de humildad.

¿El vencedor nunca siente compasión por el derrotado?

En el Roland Garros del 98, cuando casi me habían retirado, tuve que jugar contra Monica Seles, una amiga fuera de las pistas. Para ella era importante ganar, pero para mí también. Fue un triunfo muy importante, aunque me supo mal por ella.

¿Se apuesta el 1% de su IRPF a que adivino cuándo se pone furiosa? ...

i??!

... Cada vez que lee en los periódicos otro nombre de inspector de Hacienda con cuenta en Suiza...

¿Furiosa? ¡Muy furiosa!

¿Qué ha sido de aquel inspector que entraba en su casa a registrarte los cajones y la nevera?

No lo sé. Fue muy desagradable, cuando estás jugando todo eso te afecta. La querella aún no se ha resuelto.

¿Sabe qué es una stock option?

No.

Ríase de sus pelotazos cómo ganar en unos meses lo que una megacampeona toda su vida...

¡Y yo corriendo como una loca detrás de la pelota! Si lo llego a saber...

A los ciclistas les viene mal el sexo cuando compiten. ¿Y a las tenistas?

¡A todos los deportistas! No se rinde al máximo. Luego hay que recuperar.

¿Para cuándo en la portada del Hola vestida de blanco?

No hay fecha; será en el verano del 2000.

¿Se dejará retransmitir la boda?

No quiero que una ceremonia íntima sea televisada como han hecho otros. Será un día para Juan y para mí.


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